Lo tienes todo para ser feliz, todo, y no lo consigues.
A veces parece que nos encontramos mal porque queremos, porque nos gusta, pero no es así.
Es verdad que cuando uno está en este estado no puede sacarlo nadie, y que debe hacerse cargo de sí mismo, pero eso no implica que alijamos estar así.
Para mí ha sido un modo de funcionar bastante habitual, pero porque nunca aprendí otro; mi entorno no me lo proporcionó y yo no lo pude hallar. La terapia me ayudó, pero aún me queda mucho camino por recorrer, porque me faltan algunos recursos para enfrentarme a la vida de otra manera, para poder sentir a través del cristal y, sobre todo, para manejar lo que me hace daño.
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